DE CUANDO CONOCÍ A JEFFREY EPSTEIN
Durante años, la chistera más famosa de España era la de Luis Sánchez Polack, "Tip" de la que salía el humor más disparatado que quizá hayamos visto los que ya peinamos canas, el de Tip y Coll. Pero le ha salido una competidora, ni mucho menos divertida pero sí más ancha y profunda. De ella ha salido, como una ocurrencia más, la desclasificación de los documentos del 23-F, imagino que para que los más jóvenes puedan comprobar de primera mano lo que se ha calificado como uno de los episodios más oscuros de nuestra historia y no crean que lo peor ha sido lo de Ábalos, Koldo, Cerdán, el DAO de la policía, Pardo de Vera o Paco Salazar. Nunca como cortina de humo con la que tapar todos estos casos.
De paso, y mira que es listo el tío, ahondo en el complejo de inferioridad que siempre ruboriza a los españoles. Pues bien, el 23-F fue eminentemente garrulo. Un personaje pertrechado de tricornio, mostacho superpoblado, pipa en mano, enfundado en el horroroso traje de la Guardia Civil no era la imagen que esperaban los nostálgicos del régimen anterior, que los había y muchos. Yo creo que ese día muchos de ellos se dieron cuenta que el franquismo murió con Franco. Aquello fue un estereotipo demasiado evidente y desfasado porque la situación entonces, siendo convulsa, no tenía nada que ver con el estropicio corrupto que llevamos tantos años padeciendo.
Como la cosa en el PSPV no va muy boyante, se está comentando en mentideros deportivos y políticos que la próxima desclasificación va a ser la de la Liga de Primera División de Fútbol de manera que el Valencia C.F. jugará la próxima edición de la Champions League.
Nada que ver con el asalto al Capitolio, por ejemplo. Y es que los estadounidenses cuidan mucho más el espectáculo. No tiene nada que ver el outfit de Tejero con el de un tío vestido de Jerónimo el Indio con los pies encima de la mesa ocupando el despacho de un diputado, o un tío vestido de Buffalo Bill campando a sus anchas por la sede de la mayor democracia del mundo. El único problema es que se les fue de las manos el asunto y se produjeron cinco muertes. Aunque parece que no haya sido mayor problema visto el resultado de las elecciones posteriores y la amnistía concedida a continuación a 1600 encausados, posiblemente con el argumento de que realmente se dirigían a un concierto de los Village People, se equivocaron de camino, aparecieron allí y decidieron montar la fiesta.
La desclasificación, aunque parece que parcial, que está dando que hablar es la de los documentos de Jeffrey Epstein, más recientes y más sabrosos que los del 23-F. Parece mentira el poder que Epstein llegó a acumular, al parecer, a base de sexo y dinero.
La cafetería del hotel Montesol era el lugar de reunión de un grupo de figuras que vivíamos en la isla todo el año. Allí se cocía todo lo que se movía por aquellos lares. Un día, mientras nos tomábamos los carajillos de rigor, apareció mi casero y amigo Rolf Weber, un alemán simpático al que se notaba muy vivido. Nos dijo que el día siguiente iba a llegar un amigo suyo al que conoció en EEUU haciendo un curso de no sé qué, que estaba en Londres y se iba a venir a pasar unos días con Rolf y sus amigos.
El día siguiente, en el lugar de siempre, apareció el alemán con su amigo, al que nos presentó como Jeff, quien había tenido el detalle de reservar en el estupendo hotel Pikes pese a que su anfitrión poseía varias casas que seguro puso a su disposición. Hechas las presentaciones con la primea cerveza de la noche nos fuimos a cenar a Can Pau, uno de los mejores sitios que abrían todo el año, y después de una larga sobremesa nos dirigimos a Pachá, donde lógicamente nuestro invitado pasó con nosotros, clientes habituales porque también era de lo poco que abría durante el invierno.
Jeff, en agradecimiento, nos invitó a tantas copas que se gastó más dinero que si hubiese pagado cincuenta veces la entrada. Era un tipo extremadamente cordial y divertido, siempre con la sonrisa con la que sale en televisión en su cara. Creo que no le faltó compañía femenina cada noche que pasó en la isla para probar las bondades del hotel Pikes.
El día siguiente vino a mi casa -entonces no había móviles- Fernando Iturriaga de Trénor, alias Perdi, un tío tan salao y honrado que se arruinó siendo Arquitecto Municipal de Ibiza. Me dijo que nos íbamos a Formentera en la barca de otro valenciano afincado mucho tiempo en la isla, José Luis Servera, para enseñársela al amigo de Rolf. El trato con Jeff me confirmó la opinión que me había formado de él: un tío nada pretencioso, seductor, humilde con clase, que sabía cómo estar en cada momento siendo divertido, que no tuvo ningún reparo en que parásemos la barca a la vuelta para tratar de pescar raons al volantín.
Pasamos una semana estupenda y creo que él se fue encantado con lo que vivió en ese viaje. No supe más de él excepto los recuerdos que nos transmitía Rolf de su parte cuando hablaban por teléfono o algún viaje en que coincidieron. Cuando me enteré de su situación no daba crédito; es más, me huele todo a chivo expiatorio. Se rodeó de gente muy importante - esto no me sorprendió- en situaciones comprometidas. Ahora parece que todos los que le acompañaban dicen que lo conocían de vista. Yo conocí a Jeff Epstein.
Top 3 de la estética!!
ResponderEliminarPor tu comentario deduzco que eres un lector habitual, cosa que te agradezco enormemente.
Eliminar¿Es cierto que la estética del perdedor estaba en la lista?
ResponderEliminarJa, ja, ja.La estética como tal puedo asegurar que no estaba.
EliminarY no conociste a Ghislaine? Menuda pajarita...
ResponderEliminarMe parece que en aquella época, los años 80, ni siquira la conocía Jeff.
EliminarHasta cuando te pones serio, me gusta leerte
ResponderEliminarMuchas gracias. No va a haber problema con eso porque me pongo serio pocas veces. Un abrazo.
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