UN REBAÑO DE OVEJAS
Cuando mis padres llegaron a Madrid dejando atrás su vida en un pueblecito de la provincia de Soria estuvieron hospedados en una casa de huéspedes, algo muy común en aquellos tiempos, hasta que consiguieron un alquiler económico en Carabanchel. Mi padre trabajaba en lo que le iba saliendo en la época del desarrollismo franquista, y como tantos otros, practicó el pluriempleo hasta que consiguió un trabajo fijo de fresador de 2ª. Por su parte, mi madre hacía trabajos en la cocina de los bares que la llamaban (en aquella época había muy pocos restaurantes). En esa época me tuvieron a mí. Una vez asentados, lo que les costó mucho tiempo y sacrificios, les surgió la posibilidad de quedarse un bar denominado Los Extremeños, en una zona en expansión entonces, Ciudad Lineal, habitada mayoritariamente por inmigrantes de otras regiones españolas que, poco a poco, podían acceder a una casa propia; prácticamente se trataba ...